NdR: Reflexiones de Ramon Grosfoguel en su conferencia reciente en Argentina. Video completo a continuación.
¿Por qué estamos atravesando una crisis? Ramón menciona tres “ciclos” o fases que están en declive:
El ciclo neoliberal:
Este se inició en la década de 1970 bajo dictaduras como la de Pinochet y se fundamentó en la privatización total y el desprecio por el Estado. Es un modelo económico que pone el capital por encima de la gente. La crisis provocada por el COVID-19 evidenció el fracaso de este enfoque: los países que se adhirieron al neoliberalismo experimentaron más dificultades por carecer de sistemas de salud pública robustos. En contraste, naciones con una mayor intervención estatal, como Cuba, se adaptaron mejor e incluso brindaron asistencia a otros.
El ciclo de hegemonía estadounidense:
Desde 1945, Estados Unidos ha sido el núcleo del poder global, pero la pandemia también reveló su deterioro: enormes niveles de deuda, desigualdad extrema y una gestión desorganizada de la crisis. Mientras tanto, naciones como China y Cuba mostraron solidaridad y efectividad, resultando en un deterioro significativo de la imagen de EE.UU.
El ciclo civilizatorio que comenzó en 1492:
Ramón observa que la pausa económica traída por la pandemia permitió evidenciar cómo la naturaleza puede recuperarse rápidamente una vez que el sistema capitalista se frena. Esto sugiere que la crisis ecológica es, de hecho, una crisis inherente al sistema civilizatorio que antepone el capital a la vida.
Nos enfrentamos a un nuevo tipo de fascismo: el del siglo XXI
El fascismo que experimentamos en el siglo pasado (como los de Hitler y Mussolini) ya no se presenta de la misma manera. Hoy se manifiesta con una imagen diferente, más moderna, digital y fría:
Se le denomina transhumanismo: transformar al humano en máquina. Promueve la roboticidad del cuerpo humano como un futuro deseable. Su objetivo es dominar la vida, la salud, la mente e incluso las emociones a través de avances tecnológicos.
Esta nueva forma de fascismo cuenta con poderosos aliados: grandes corporaciones tecnológicas, bancos internacionales y gobiernos que prefieren el control sobre la libertad.
Ya no discuten sobre “razas superiores”, ahora se refieren a “mejora humana”. Sin embargo, el fondo permanece inalterado: dividir, dominar y eliminar a aquellos que no son útiles.
El desafío para América Latina
Ramón advierte que América Latina se convertirá en el próximo escenario de confrontación del imperio estadounidense.
¿Por qué? Porque ya ha perdido influencia en Asia, África y Oriente Medio.
Su prioridad es desalojar a China de América Latina, lo que provoca golpes, fraudes y desestabilizaciones.
Por lo tanto, es urgente contar con una izquierda clara, radical, antiimperialista y coherente que evite repetir errores del pasado.
¿Y la izquierda?
Para Ramón, la izquierda está en crisis, especialmente en América Latina. ¿Por qué?
Porque muchas expresiones de la izquierda siguen siendo burguesas, tibias y reformistas, y no desafían el sistema desde sus cimientos.
Porque replican las políticas del Fondo Monetario y traicionan a sus pueblos. Como resultado, facilitan el surgimiento del fascismo.
La razón por la que no altera la percepción general: las personas acaban eligiendo a los verdaderos (la derecha) y no a las versiones imitadas (la izquierda que se comporta como la derecha).

