DEMOCRACIA PARA ELITES

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La democracia representativa, tal como está diseñada en Peru y otros paises similares, es un sistema para administrar el poder de las elites que para empoderar al pueblo y a los partidos.

¿Es la democracia representativa realmente democrática?  El pueblo solo participa cada cierto tiempo para elegir representantes. ¿Eso garantiza que el poder resida realmente en la ciudadanía? La democracia representativa está lejos de cumplir con el concepto de democracia como gobierno del pueblo. En Perú los congresistas toman decisiones clave sin consultar a sus electores. Los elegidos arman su propio partido una vez electos. El modelo político les confiere actuar con autonomía sin «mandato imperativo» en la práctica significa que no están obligados a obedecer a sus votantes ni a sus partidos que lo promovieron. ¿Es esto gobierno del pueblo, o más bien gobierno sobre el pueblo? 

¿Quién elige a quién?

El origen está en los elegidos. ¿Como seleccionan los partidos o movimientos a los candidatos en la democracia representativa?  La mayoría de candidatos no surgen de organizaciones sociales o de experiencias previas en cargos públicos locales o regionales, sino de campañas millonarias. Ningún partido o movimiento realiza consulta popular que pregunte si merecen o no la candidatura los seleccionados a postular. Al menos podrían pedir una lista de adherentes que confían en el que podrían ser sus primeros fiscalizadores. Lo primero que piden son los aportes dinerales antes que adherentes. Mil voces han proclamado que el dinero distorsiona la democracia, convirtiéndola en un mercado donde ganan quienes tienen más recursos.  Empresarios sin experiencia política llegan al poder gracias a millonarios gastos en publicidad. ¿Es legítimo que alguien sin trayectoria de servicio público gobierne solo porque supo venderse mejor? 

Las reglas electorales vigentes obligan a que los partidos impongan candidatos leales a sus cúpulas, no a las bases. O peor aun a sus allegados personales y por eso terminan cambiando de bando cuando pueden atentando impunemente contra la decisión de sus promotores que lo nombraron y contra los electores que lo eligieron. Es anormal que, en los partidos más democráticos, unos pocos terminan decidiendo por todos y que cada electo decida lo que quiera. Muy conveniente al sistema. 

Representantes inamovibles.

El sistema electoral “democrático” impide revocarlos fácilmente. Son tan complicados que resultan inútiles para el pueblo, util para el sistema. Quizá sea lo más antidemocrático de la democracia representativa. Los políticos gozan de inmunidades y privilegios que los alejan de la gente.  ¿No se parece más a una dictadura? Son autónomos y no rinden cuentas a sus electores. Ningún mecanismo vinculante para que la ciudanía los vigile constantemente. Si alguien osa exigirles explicaciones tiene que enfrentarse a la represión y el electo sigue protegido en su curul. Algunos, de muto propio organizan consultas, abren despachos, reúnen ciudadanos para informar pero nunca para empoderarlos, organizarlos y constituirlos en fuente popular de evaluación.  ¿Algún partido ha convocado a sus ciudadanos militantes o simpatizantes para evaluar el desempeño de los Congresistas que promovieron?

La democracia representativa, tal como está diseñada, es un sistema para administrar el poder de las elites que para empoderar al pueblo. ¿Que cambiar y como cambiar? Una aproximación a este tema pueden ver en este video que producimos hace algunos meses y que cobra cada vez mas actualidad.

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