19 DE JULIO DE 2023: DEMANDAS CLARAS Y ORGANIZACIONES DÉBILES
Augusto Lostaunau Moscol
La joven periodista y activista social, Ingrid Ramírez Ariza sostiene que:
“¡Todos hablan de unidad, pero mejor sería que todos practiquemos la unidad! Y que esa actitud sea genuina y sincera, pues solo así se logran los consensos y la lealtad en su cumplimiento. Y eso hace fuerte y superior al movimiento popular frente a una clase dominante que no quiere cambiar nada de nada, que se cierra en su modelo neoliberal sin importarle que haya mucho más asesinados por la represión” (2023:3).
Lo escrito por Ramírez Ariza tiene una mirada de actualidad; pero, a la vez, una percepción histórica. Al sostener que: “¡Todos hablan de unidad, pero mejor sería que todos practiquemos la unidad!”, nos indica claramente que la tan pregonada –y ansiada- unidad de las fuerzas políticas que representan los intereses de las grandes mayorías del país, no existe. No ha existido y, quizás, no existirá. Entonces, surge la interrogante: ¿qué factores determinan para que no exista la unidad? Una respuesta –siempre aproximativa- se puede sostener sobre tres aspectos fundamentales: a) la excesiva ideologización de ciertos grupos que se autoproclaman de izquierda (o, que los “analistas políticos imparciales” de la prensa de derecha los ubica en ese lado de la política peruana) que ha determinado el olvido total del principio de analizar e interpretar continuamente la realidad ya que ésta se encuentra en constante cambio. Mejor dicho, la ideologización los ha llevado a entender una realidad inmóvil y, por ende, su interpretación de la misma ya no responde al momento presente; b) la falta de perspectiva política de ciertos grupos políticos que se aglutinan alrededor de alguna “candidatura” sólo con la intención de tentar algún cargo público o de incorporarse a la burocracia estatal, de tal forma que su discurso político termina siendo simplemente eso: un discurso político que, al momento de la acción política, no tiene mayor relación con las demandas de las grandes mayorías (el mejor ejemplo para entender a este grupo –pese a que es un caso externo- es la derrota sufrida por estos grupos en el referéndum para aprobar una nueva Constitución Política para Chile, donde se “olvidaron” de las grandes demandas de las masas chilenas, simplemente para buscar “imponer” su propia agenda política elaborada a espaldas del pueblo); y, c) el aventurerismo e infantilismo que aún persiste en ciertas organizaciones políticas que les impide actuar en función de las grandes demandas del país. Esto último sí que es alarmante porque es un mal que mantienen desde la década de 1970.
Entonces, ¿exigir la unidad en acción y para la acción es una simple ilusión? Ya que, como muchos dirían, “Salvo el poder, todo es ilusión”, la ilusión es lo último que se debe perder. José Carlos Mariátegui nos enseñó la importancia del mito en la acción política de las masas. Ese mito genera la ilusión por una sociedad verdaderamente justa. Entonces, esa ilusión determina la acción. Jamás olvidemos que la Revolución China no fue obra de un puñado de intelectuales ilustrados con gran calidad para la escritura; todo lo contrario, fueron millones de campesinos chinos analfabetos que escucharon la posibilidad de construir un país totalmente diferente al que tenían y, es el mito del cambio, lo que generó su filiación por la Revolución. Las masas hacen la historia. Esto quiere decir que la “unidad” política se tiene realizar con las grandes mayorías y con las demandas de estas grandes mayorías. Quien pretende cambiar el país no lo puede hacer de espaldas al propio país. Esta es la piedra angular para realizar la “unidad”.
Y, ya que las organizaciones políticas que se autoproclaman de izquierda han decidido realizar todos los cambios respetando el modelo democrático-electoral burgués que se encuentra vigente, resulta contradictorio una exigencia de cierre del Congreso de la República. En julio de 2022 el Secretario General de Perú Libre, Vladimir Cerrón Rojas, indicó que:
“Nuestra crítica siempre es constructiva, no hay crítica destructiva. La crítica es una hermosa herramienta y siempre es constructiva por antonomasia. No somos partícipes del cierre congresal, porque así sea de composición derechista mayoritaria, es lo que ha elegido el pueblo y debemos respetar. No podemos agitar, por un lado, al golpismo, cuando, por otro lado, estimulamos el cierre del Congreso, que también sería un golpe” (En línea).
Cinco meses antes de los acontecimientos del 7 de diciembre de 2022 que han desencadenado los sucesos políticos que generan la convocatoria a un Paro Nacional para el 19 de julio de 2023, el Secretario General de Perú Libre rechazó públicamente apoyar un Golpe de Estado venga de donde venga. Ya que, si la derecha y ultraderecha peruana siempre ha desconocido cualquier intento del pueblo por democratizar verdaderamente la toma de decisiones políticas en el país; Perú Libre –como la totalidad de las organizaciones políticas que se auto reconocen de izquierda- siempre ha proclamado que las decisiones del pueblo se deben respetar. Aquí está el entrampamiento para lograr la “unidad” con el pueblo para los tiempos actuales. Porque, lo contario significa practicar la “política de dos cañones” que fue muy común entre las décadas de 1930 a 1990. Pedir asilo político, pero tomar café con el dictador.
¿Qué hacer? El exitoso e histórico Paro Nacional del 19 de julio de 1977 que colocó a la dictadura de Morales-Bermúdez en la puerta de salida de Palacio de Gobierno, se logró porque se tomó en cuenta las exigencias y demandas de las grandes mayorías. Los comerciantes de los mercados cerraron sus negocios porque exigían un giro en la política económica del Plan Barúa que fue maquillado por Walter Piazza Tangüis, que, al fracasar como Ministro de Economía, renunció. Entonces, una demanda del Paro fue “Abajo el Plan Piazza”. Los comerciantes de los mercados se sintieron representados y presentes en las demandas del Paro Nacional. Los pequeños comercios (“tiendas de la esquina”) de los barrios populares y tradicionales de las ciudades del país, también cerraron sus puertas. Los pequeños productores también pararon frente a la liberalización de la economía impuesta por la dictadura militar. En Trujillo, ninguna zapatería abrió sus puertas en protesta contra las “autoridades de las aduanas” que siempre “miraban para otro lado” mientras miles de pares de zapatos ingresaban de contrabando. La corrupción corroe las dictaduras. En Lima, los ciudadanos de los conos se unieron masivamente al Paro Nacional porque exigían la instalación de los servicios básicos. Esta falta de agua potable o electricidad no se había realizado porque es mucho más fácil “invertir” en infraestructura donde ya existe infraestructura. Demoler para volver a construir es mucho más “rentable”. Y eso sucede hasta la actualidad pese a la “privatización extranjerizante” realizada por el fujimorato. Por ello, cuando Ingrid Ramírez sostiene que:
“El pueblo quiere la unidad porque su deseo y objetivo es vencer, que triunfe su Plataforma de Lucha. Y hay que tomar consciencia de este requerimiento popular, las vanguardias deben sensibilizarse de esta urgencia y hacer todo cuanto esté a su alcance para concretarla. Y si se quiere encontrar argumentos para trabajar la unidad hay dos razones contundentes: una es honrar la memoria de los caídos; otra es la situación del gobierno y del estado peruano” (2023:4).
¿Estarán de acuerdo los liberales de izquierda con dejar de lado su plataforma de lucha por derechos individuales y excluyentes por una plataforma de lucha por derechos sociales e inclusivos? ¿Estarán de acuerdo los funcionarios de izquierda con democratizar la toma de decisiones? ¿Estarán de acuerdo los intelectuales de izquierda con construir medios de comunicación donde se manifiesten “los estudiados” y no los “estudiosos”? ¿Estarán de acuerdo los eternos candidatos de izquierda con dejar de lado sus pretensiones políticas personales y dar paso a una nueva generación? Se dice que de los errores se aprende. Aunque, muchos critican sólo los errores de otros buscando tapar los propios. En esta hora del pueblo, sólo el pueblo tiene la última palabra. Aprendamos a respetarla.
Referencias:
Cerrón Rojas, Vladimir. Vladimir Cerrón: “Estoy en contra del golpismo, venga del legislativo o del ejecutivo”. Entrevista en el diario La República. 03 de julio de 2022. (En línea). Ramírez Ariza, Ingrid. La lucha continúa: el pueblo quiere unidad para vencer. Editorial. Resistencia Ciudadana 12. Lima-Perú. 16 de junio de 2023.