EL LOTE 8 REPRIVATIZADO SIN TRANSPARENCIA
ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI
Entre “gallos y medianoche”, de manera extremadamente reservada, y poco transparente Perúpetro, la empresa estatal responsable de promover la inversión y supervisar los contratos de hidrocarburos, ha negociado directamente el lote 8 ubicado en la selva norte (Trompeteros, Corrientes, Pavayacu) con más de 25 millones de barriles de reservas probadas y 55 pozos productores, a favor de la empresa privada Petrotal.
Perúpetro en el pasado reciente aprovechando la “crisis política”, la interpelación del ministro de Energía y Minas en el Congreso de la República, invitó a tres empresas para supuestamente competir, y la mejor oferta según Perúpetro fue la realizada por la cuestionada empresa Petrotal.
Esta empresa Petrotal del grupo Zuñiga que ya opera el Lote 95 donde mantiene un ventajoso contrato con PetroPerú, cuya producción está obligadamente a comprar la petrolera estatal para abastecer la Refinería de Iquitos, que produce los petróleos residuales que necesita la generación eléctrica de la región.
Por tanto, ahora PetroPerú comprará el crudo del lote 8 que hasta 1996 le pertenecía pues entre 1972 y 1996 fue operado exitosamente por ella. Con la perversa privatización del sector de hidrocarburos, en este lote entre 1997 y el 2021 han operado las empresas Pluspetrol Perú Corporation, Pluspetrol Norte y Frontera Energy, para ser abandonado dejando cuantiosos pasivos ambientales que tendrá que asumir el Estado.
Lo interesante aquí es que la agencia de contratos Perúpetro no ha convocado a una licitación internacional, para la participación de empresas de prestigio con respaldo financiero, sino que ha otorgado las reservas probadas de petróleo, más de 25 millones de barriles a una empresa como Petrotal que debe su existencia a los negocios con PetroPerú. Es decir, se repite la historia de Graña y Montero Petrolera que se hizo grande en el sector gracias al lote I de Talara con una producción de 300 barriles diarios en 1994.
En tal sentido, sería interesante saber cuántos pozos exploratorios, es decir de riesgo se harán en los próximos 30 años, pues desde 1997 bajo responsabilidad privada solamente se ha perforado un solo pozo exploratorio. Es decir, en 25 años se han aprovechado las reservas probadas, probables y posibles que dejó PetroPerú en 1996.
Lo que uno se debe preguntar es el trato preferente de Perúpetro con las empresas privadas, pues ello confirma la facultad que tiene de negociar directamente los contratos, lo que no sucede con los lotes próximos a su vencimiento como son los lotes I, V, VI, VII, Z-2B y el más importante el lote X, todos ubicados en Talara, y que comprometen a más de 100 millones de barriles en reservas probadas, que debieran ser transferidas a PetroPerú, para su fortalecimiento.
En verdad, la entrega del lote 8 a una cuestionada empresa como Petrotal, no asegura los capitales de riesgo que requiere este lote, que fue privatizado de la peor forma en junio de 1996 durante la dictadura de Fujimori-Montesinos. Es más, el país desconoce el tratamiento de los pasivos ambientales, pues si una empresa firma un contrato debe asumir “el lomo y el hueso”
UN POCO DE HISTORIA
En el viejo lote 8 de la Selva Norte, PetroPerú descubrió en 1972 las reservas de petróleo que dieron inicio a la mejor época de la petrolera estatal que hasta junio 1996, perforó 65 pozos exploratorios, y 81 pozos de desarrollo, es decir asumió inversiones de riesgo, descubriendo importantes reservas de crudo que justificaron conjuntamente con la producción del lote 1-AB (OXY), ahora denominado lote 192, la construcción del Oleoducto Norperuano que fue inaugurado en 1977 durante el gobierno del general Morales Bermúdez.
Hacia junio de 1996 este lote fue privatizado a favor de la empresa argentina Pluspetrol Corporation que ganó la licitación internacional, con una propuesta de US $ 142.2 millones de dólares que incluían US $ 25 millones de dólares de los depreciados papeles de deuda externa. Es más, se tuvieron que adaptar las bases para que ganase el Consorcio liderado por Pluspetrol pues era una empresa que tenía una mínima producción de petróleo y reservas en Argentina.
Es decir, por medio de esta perversa privatización de las reservas probadas más de 70 millones de barriles a esa fecha, se transfirieron reservas, con una producción promedio de 27 mil barriles diarios, con una densidad de 22 grados, y un mercado asegurado que era la Refinería de Talara.
En el lote 8 bajo responsabilidad de PetroPerú entre 1972 y junio de 1996 se perforaron 65 pozos exploratorios, mientras los privados entre 1997 al 2021 solamente perforaron un solo pozo exploratorio. Es decir, las empresas privadas gracias a la benevolencia y entreguismo del gobierno de turno, aprovecharon las reservas probadas dejadas por la petrolera estatal. ¡Ahora se repite la historia!
Así, las empresas privadas que han explotado el lote 8 entre 1997 al 2021 extrayendo 140.5 millones de barriles de petróleo, sin inversiones de riesgo pues solamente hicieron 57 pozos de desarrollo. Por ello, afirmamos que el proceso de privatización sobre todo en el sector de hidrocarburos ha sido y es una transferencia de riqueza de la Nación para favorecer intereses privados.
Gracias a la participación del grupo argentino Pluspetrol en el lote 8 que fue algo parecido a la “gallina de los huevos de oro”, pudo negociar a favor el contrato del lote 1-AB con OXY en el 2001 que tenía como fecha de vencimiento agosto del 2015. Asimismo, gracias a las ganancias y renta petrolera del lote 8 pudo financiar su participación del 27.5 % en el Consorcio Camisea.
Es más, en 1996 Pluspetrol Perú Corporation declaraba un patrimonio de apenas US $ 16.3 millones de dólares, y gracias a la explotación del lote 8, del lote 1-AB pasó a tener un patrimonio de US $ 505 millones de dólares en el año 2011. Todo ello fue posible gracias a las reservas de petróleo descubiertas por PetroPerú antes de la privatización.
En verdad, la negociación directa de Perúpetro con la empresa privada Petrotal, que tiene graves problemas sociales con la población de la zona, no augura buenas perspectivas para PetroPerú que requiere su fortalecimiento empresarial con la integración vertical.
Ante la ofensiva de la derecha económica y las presiones de la eterna candidata del fujimorismo para cambiar al responsable del sector de Energía y Minas, Perúpetro puede entregar a terceros los lotes del noroeste cuyos contratos tienen fecha de vencimiento en el 2023 y 2024.
Aquí se está jugando el futuro de los próximos 30 años de PetroPerú que debe contar con producción propia de petróleo y gas natural de Talara, la cual está a “tiro de cañón” de la Moderna de Refinería de Talara que está próxima a ser inaugurada. ¡Sería un absurdo económico que la petrolera estatal adquiera el crudo y pague precios internacionales!
Este artículo fue publicado el 17 de junio en el DIARIO UNO