PETROPERÚ CON INTEGRACIÓN VERTICAL
ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI
Están próximos a su vencimiento varios contratos en el noreste (Talara) y se manifiesta un gran lobby de parte de la Sociedad de Hidrocarburos y de la Sociedad de Minería, Petróleo y Energía, para que esos lotes vuelvan a ser privatizados como en los años noventa del siglo pasado, con la dictadura fujimorista.
Los argumentos esgrimidos que se arguyen van desde las posiciones ideológicas liberales sobre el rol subsidiario del Estado, dado el interés de las empresas privadas, en seguir explotando dichos lotes. De otro, lado PetroPerú la empresa petrolera estatal no tendría los recursos económicos financieros ni laborales. Es más, en los resultados económicos del 2022 han sido deficitarios en gran parte a los altos precios internacionales del crudo, la guerra Rusia y Ucrania entre otros factores explicativos.
Por las alzas de los precios del petróleo y derivados, PetroPerú ha tenido que pagar por un barril de crudo más de US$ 100 dólares y en gasolinas casi US $ 250 por un barril, en los primeros meses del año pasado. Es más, abona precios internacionales por la producción local extraído de los campos que alguna vez fueron de la petrolera estatal.
Justamente las pérdidas se generan por no ser una empresa integrada, por ello tanto la refinería privada La Pampilla de Repsol como PetroPerú han arrojado pérdidas económicas durante el 2022.
Por ello es importante la “integración vertical”, refinería con petróleo y gas de su propiedad para generar las sinergias que se convertirán en ganancias positivas para la empresa y el país. Es la forma técnico material de operar en el sector.
En la primera semana de marzo llegó a Lima, a las instalaciones de la refinería de Conchán, para depositarse en los tanques, el primer cargamento de diésel y gasolinas limpios de azufre por más de 40 mil barriles, íntegramente refinado por la Refinería de Talara.
Esto constituye un gran paso en el proceso de poner a punto a la refinería que debe estar procesando al 100 % sus 16 nuevos procesos industriales que deben operar al unísono a más tardar a fines de agosto. Es decir, para esa fecha todas las unidades deben funcionar como una orquesta, solo que ahora serán 95 mil barriles diarios procesados, donde se incluyen 45 mil barriles diésel, 30 mil de gasolinas de alto octanaje, 7 mil barriles diarios de GLP y turbo la gasolina de aviación entre los más importantes. Todos los combustibles limpios de azufre tal como lo exigen las normas ambientales.
En ese sentido, por el interés público y estrategia nacional de desarrollo, el petróleo de la Cuenca Talara y del Zócalo Continental deben ser transferidos en su integridad a PetroPerú, y será la misma quién seleccione a sus socios estratégicos que aportaría capital y tecnología, o si se prefiere contar con empresas de servicios que se encargan directamente de la producción. Hay varias formas de asociación.
En esta coyuntura crítica Talara-PetroPerú debe ser abastecida por la producción del lote X y VI/VII hoy bajo la administración de la empresa estatal china CNPC, poderosa transnacional asiática que en el sector de hidrocarburos detenta el 100 % del capital en el lote 58 y el 46 % en el lote 75, donde el operador es la transnacional española Repsol.
Solamente en estos dos lotes el X y VI/VII se asegura una producción cercana a los 16 mil barriles diarios de petróleo y más de 15 millones de pies cúbicos diarios que pueden alimentar la generación de energía de la Refinería de Talara que tiene una capacidad superior a los 100 megavatios. Ahora la refinería modernizada va a generar su propia energía
Z-2B RENTABLE Y COMPLEJO
En noviembre de este año vence el contrato por el Z-2B, lote que históricamente ha sido operado por la norteamericana Belco (años 60), por la filial de PetroPerú, Petromar (1987/1993), ya privatizado el contrato por Petrotech (1994/2009), por el consorcio Savia (2009 al 2018) y desde de marzo del 2018 es responsable el banco de inversión chino De Jon Capital.
Como resulta evidente este lote y el contrato respectivo ha pasado por varias manos. Y la producción antes de la privatización bordeaba los 22 mil barriles diarios, hoy no llega a los 7 mil barriles, lo cual debe ser preocupante pues cada día que pasa la producción tiene una tendencia decreciente.
El lote Z-2B es un caso especial propio del escándalo pues en la licitación de 1993 ganó una empresa de servicios de transporte como PetroTech, que no calificaba pues no tenía producción ni reservas probadas que demostrar.
El contrato del lote Z-2B es un contrato particular según la legislación en hidrocarburos, pues se trata de un “Contrato de Servicio”, donde el petróleo en el subsuelo y extraído es propiedad del estado, él mismo que retribuye a la empresa con el 84.5 % de la producción. Con esa participación la empresa operadora del Z-2B genera sus ingresos y beneficios.
A diferencia de la mayoría de contratos petroleros donde el capital privado abona una regalía para acceder a la propiedad sobre los hidrocarburos, en los “contratos de servicios” el estado paga una retribución en especie al contratista.
Es más, en el contrato del Z-2B el estado es el propietario de las reservas en el Zócalo Continental y además por medio de PetroPerú detenta la propiedad sobre las plataformas marinas, más de 80 plataformas que se paran derrumbando por falta de mantenimiento, al margen de la contaminación resultante.
En el 2009 por el asunto del “escándalo de los petroaudios” que comprometía a miembros del poder ejecutivo del gobierno aprista y altos funcionarios de Perúpetro, la agencia de contratos en el sector, el principal accionista de PetroTech (Kallop) se vio forzado a transferir el contrato de hidrocarburos del Z-2B al Consorcio Savia, integrado por dos importantes empresas estatales Ecopetrol de Colombia y KNOC de Corea del Sur.
El escándalo de esta transacción no acotada por PerúPetro, el organismo de supervisar los contratos, consiste en la perversa práctica de Petrotech de valorizar las reservas probadas 95 millones de barriles, que eran propiedad del Estado peruano, y valorizar las instalaciones marinas en especial las plataformas que eran propiedad de PetroPerú por el viejo asunto de la Belco-AIG (aseguradora internacional)
Es decir, PetroTech vendió por más de US $ 900 millones de dólares las reservas probadas y las instalaciones que no eran suyas. Es más, quien las sustituye en las operaciones en el Z-2B, EL Consorcio Savia prometió invertir más de US $ 3,000 millones de dólares, elevar la producción a 50 mil barriles diarios y construir 30 plataformas nuevas. ¡Nada de esto se ha cumplido!
Para que la historia negra no se repita es de interés nacional la integración vertical de PetroPerú con lotes de petróleo y gas de su propiedad. Por ello, Perúpetro debe transferir los contratos del noroeste a la petrolera estatal, para evitar que la producción siga disminuyendo. La refinería modernizada de Talara requiere el petróleo del noroeste con urgencia.
Este artículo fue publicado el 18 de marzo en el Diario UNO