PRONUNCIAMIENTO DEL GRUPO EMANCIPADOR
Diciembre 2025
El año 2026 no será simplemente otro año electoral. Será el momento en que la humanidad, al menos en nuestra América, despierte del sueño de la falsa democracia y vea la cruda realidad que nos ha dominado durante décadas.
Hemos vivido engañados. Creímos que vivíamos en repúblicas democráticas, que nuestros congresistas nos representaban, que nuestros presidentes trabajaban para el pueblo.
Pero en 2025 algo cambió dramáticamente: los dominadores se quitaron las máscaras.
Ya no se molestan en fingir. Ya no necesitan las palabras bonitas de «libertad», «democracia» o «bienestar para todos». Ahora nos dicen directamente: «Nosotros mandamos, ustedes obedecen. Los recursos son nuestros, el poder es nuestro, y punto».
Esta crudeza, esta falta total de vergüenza, es en realidad una señal de debilidad. Cuando los opresores se sienten seguros de su dominio, fingen. Cuando están desesperados, muestran su verdadero rostro.
El gran desenmascaramiento: Caída de las caretas.
El sistema ya no oculta su carácter autoritario. Ya no disimula su naturaleza colonial. Ya no miente sobre sus intenciones.
Durante décadas, nos dijeron que el neoliberalismo era «la única opción», que la privatización de todo era «eficiencia», que el recorte del Estado era «responsabilidad fiscal». Pero ahora nos muestran la verdad: el Estado que recortaron no fue para dar más libertad al pueblo, sino para entregárselo completamente a las empresas.
Los contratos ley nos muestran que no gobiernan para nosotros, sino para blindar los privilegios de las transnacionales. El Estado subsidiario nos muestra que no somos ciudadanos con derechos, sino súbditos que dependen de la caridad empresarial.
Esta revelación duele en el alma nacional porque nos hace sentir como rehenes en nuestra propia patria. Como si fuéramos incapaces de decidir nuestro destino, como si nuestra opinión no importara, como si fuéramos «prácticamente nada» ante el poder.
Pero esta humillación, esta violación de nuestra dignidad colectiva, será la chispa que encienda la revolución de las conciencias.
El Frente Interno: La Mafia Institucionalizada
En Perú, el Congreso pro-fujimorista se ha convertido en una mafia legalizada que captura cada institución del Estado para sus intereses.
No es casualidad que el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Magistratura, la Fiscalía y todos los organismos clave estén controlados por los mismos grupos. No es coincidencia, es diseño. Es la construcción sistemática de un aparato de dominación.
Estos congresistas no representan al pueblo. Representan a las empresas extractivistas, a los grupos económicos que se benefician del saqueo de nuestros recursos naturales. Son los capataces locales del sistema colonial.
Han convertido cada institución estatal en una mafia local que garantiza mantener el modelo neoliberal a toda costa. Y lo más patético es que ahora lo admiten sin vergüenza. Ya no necesitan justificar sus decisiones, ya no necesitan el consentimiento popular.
Pero el pueblo peruano ya no es el mismo. Ya no se traga las mentiras. Ya no cree en sus promesas vacías.
El Frente Externo: El Retorno del Garrote
Mientras tanto, en Washington, Donald Trump revitaliza la Doctrina Monroe con una agresividad sin precedentes.
Ya no se conforman con la influencia económica o política sutil. Ahora amenazan con su flota militar en el Caribe. Ahora nombran presidentes en otros países. Ahora declaran a líderes legítimos como «terroristas» para justificar intervenciones.
Trump no está ocultando nada: dice expresamente que este hemisferio les pertenece, que los recursos son de ellos, que tienen derecho a decidir quién gobierna en cada país de América Latina y el Caribe.
Esta impudicia imperial es una confesión de desesperación. Estados Unidos sabe que no tiene el apoyo popular en la región, sabe que su modelo ha fracasado, sabe que su hegemonía se desmorona. Por eso recurre al chantaje militar y económico abierto.
Y el régimen de dictadura actual, como buenos capataces del imperio, aplauden esta dominación, la facilitan, la legalizan. No se oponen, no defienden la soberanía, no protestan. Son los cómplices del saqueo. Callan.
La Herida Social: Neoliberalismo y Precarización
¿Pero qué significa todo esto en la vida cotidiana del pueblo peruano? Significa abandono sistemático en salud, educación y bienestar social.
Más del 50% de los niños menores de 6 años sufre de anemia. Esta no es una casualidad, es el resultado directo de un modelo económico que prioriza la ganancia empresarial sobre la alimentación popular.
La desindustrialización ha convertido al Perú en un país dependiente de importaciones incluso para los alimentos básicos. Antes producimos nuestros aceites, nuestras harinas, nuestros granos. Ahora dependemos de transnacionales para comer.
El campo andino, nuestra base alimentaria ancestral, está siendo abandonado. Los campesinos no pueden competir con los productos subsidiados que llegan de otros países, mientras el Estado facilita todo para las grandes empresas.
Cada familia trabajadora sabe que su salario no alcanza para el mes. Cada madre sabe que no puede darle una educación de calidad a sus hijos. Cada padre sabe que un día de enfermedad puede significar la ruina familiar.
Y todo esto mientras los concesionarios de las minas, del petróleo, del gas se llevan las ganancias millonarias mientras el país queda envenenado y empobrecido.
El Despertar: ¿por qué 2026 será diferente?
La revolución de las conciencias en 2026 no es solo una reacción emocional. Es una respuesta lógica a una situación insostenible.
Cuando los dominadores muestran su cara autoritaria sin disimulos, el pueblo comprende inmediatamente que no hay negociación posible, que no hay reforma dentro del sistema, que la única opción es la emancipación.
Esta claridad genera una fuerza transformadora única en la historia. Ya no necesitamos estudios académicos para entender que el sistema está diseñado para saquearnos. Lo vemos en nuestras vidas cotidianas, lo sentimos en nuestras pieles.
El 2026 será el año de la clarificación absoluta:
Nadie votará por quienes han destruido el país.
Nadie creerá en las promesas de quienes han sido cómplices del saqueo.
Nadie aceptará las imposiciones de terceros países.
Nadie tolerará más el abandono de la salud y educación pública.
Esta será la primera vez en décadas que el pueblo peruano y latinoamericano tenga una conciencia clara de su enemigo. Y cuando el enemigo es conocido, es medio vencido.
La respuesta: Organización y Emancipación
Pero la indignación, por justa que sea, no es suficiente. Necesitamos organización, necesitamos estrategia, necesitamos construir alternativas desde abajo.
El cambio no vendrá de arriba, no vendrá de líderes tradicionales, no vendrá de partidos que han sido cómplices del sistema. Vendrá del tejido social organizado, de los trabajadores organizados, de las comunidades organizadas.
Necesitamos:
Organización territorial: Líderes locales que surjan de las bases, no de los escritorios
Organización económica: Alternativas productivas que rompan la dependencia
Organización política: Instrumentos que representen verdaderamente al pueblo
Organización cultural: Reafirmación de nuestra identidad frente a la asimilación forzada
Este proceso no será rápido. No será fácil. Tendremos que enfrentar a enemigos poderosos que controlan el aparato estatal, la prensa, el sistema financiero y el respaldo militar imperial.
Pero también estamos en un momento único de la historia. Los poderes dominantes están demostrando su debilidad, su desesperación, su falta de legitimidad popular.
La revolución de las conciencias en 2026 será el primer paso hacia una Segunda Independencia.
El Camino hacia la Segunda Independencia
Este 2026 marca el inicio de un proceso histórico que puede durar años o décadas, pero que tiene todas las condiciones para triunfar.
Las condiciones subbjetivas son claras:
Los dominadores han perdido toda legitimidad
La población ha despertado de la ilusión democrática
El modelo neoliberal ha demostrado su fracaso total
La necesidad de soberanía y dignidad nacional es urgente
La rabia justa de un pueblo humillado
La experiencia acumulada de luchas anteriores
La solidaridad creciente entre los pueblos latinoamericanos
La convicción de que otro mundo es posible
Este proceso tendrá sus propios líderes, surgirá de nuestras propias realidades, responderá a nuestras propias necesidades. No será una copia de otros modelos, será profundamente peruano, profundamente americano.
Necesitamos prepararnos organizándonos, estudiando, formándonos, construyéndonos como sujetos políticos activos. La revolución de las conciencias es solo el primer paso. El trabajo duro comienza ahora.
Bienvenido 2026: Año de la Libertad
Bienvenido 2026, año de la clarificación definitiva.
Bienvenido 2026, año en que el pueblo latinoamericano recuperará su dignidad.
Bienvenido 2026, año del inicio de nuestra Segunda Independencia.
A todos los que sufren la dominación, a todos los que sienten la humillación de ser tratados como súbditos en su propia tierra, a todos los que saben que merece algo mejor para sus hijos: este es nuestro momento.
La revolución de las conciencias ha comenzado. Solo nosotros podemos continuarla y llevarla hasta la victoria final.
¡Por la soberanía nacional!
¡Por la dignidad popular!
¡Por la Segunda Independencia!

Después de 30 años el engaño neoliberal se descubre para todos. Es tiempo de recuperar la patria
Muy acertada la lectura que se hace de nuestra realidad nacional cuando sentimos quer el suelo patrio donde hemos nacido y nacieron nuestros ancestros nos es cada día más ajeno. Claro está que los peruanos estamos viviendo el día a dia bajo el marco de una republiqueta bananera, centralista, corrupta y fallida que ya no da para más por lo que urge desmontar el andamiaje corroido por los 204 años de gobierno unitario para dar paso a la construcción de un gobierno de corte Federal, como expresión de real, efectiva y auténtica descentralización que reclaman hoy en día los pueblos del Perú Profundo para ser los arquitectos de sus propios destinos